Zopi Mentiras y la machaca del Chueco Plata, de Ursula Tania.

enero 21, 2009

¡Abranla que lleva bala!

¡Ahí viene Ursula Tania echando pluma!

Teatrera, cuentera, licenciada y escritora, ahora nos va a contar una obra de teatro infantil, inspirada en la leyenda del Chueco Platas, bandido famoso de Sinaloa, como ésos que tanta historia han hecho en México, desde Chucho El Roto hasta Pancho Villa, desde El Zorro y el Zarco hasta el Narco, que también se escribe con Zetas.

 

No se me acalambren, que apenas empezamos con este relato de fantasmas en boca de todos, pero sin dicción propia, como es el fantasma de la a-dicción.

 

¿Qué misterioso secreto, oculto, enigmático y además desconocido, se encuentra detrás de éstas figuras bandoleras que proceden desde la Independencia del país?

 

¿Qué relación puede guardar el asesinato del padre indígena durante la Conquista, con la ausencia de la figura paterna como constante en las familias de adictos, ausencia que muchas veces ocurre por la muerte violenta del padre?

 

Si la función del padre es que el hijo desarrolle su capacidad de simbolización, interponiéndose entre el niño y la madre, para una separación civilizada y civilizadora, ¿qué pasa cuando esta función paterna se encuentra ausente? ¿cómo puede el hijo desarrollar sus símbolos? ¿cómo puede constituirse como sujeto? ¿cómo puede crear su propio discurso y su identidad?

 

Sin símbolos propios, el hijo queda atrapado en el discurso del Otro; pero sin palabras llevará sus sentimientos directo a la acción, con la correspondiente a-dicción.

 

Hay demasiados fantasmas sobrepuestos en el tiempo de los mexicanos, fantasmas cuyo único lenguaje de acceso puede ser esa otra sobreposición de narraciones llamada mito, y que constituye el guión del ritual.

 

Felicidades a Úrsula Tania, ganadora del Premio Estatal de Literatura de Baja California, en Dramaturgia para niños, por crear con el rito teatral de Zopi Mentiras, una oportunidad para invocar imágenes y experiencias que contribuyan a una visión más cabal de nuestra sociedad y asi como a la invención de la infancia que deseamos para nuestros hijos.

 

Mario De La Cruz Arreola

Ensenada, B.C. a 22 de octubre de 2008.

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