Poema para Hemingway

diciembre 18, 2008

Por Mario De La Cruz Arreola

akurion@hotmail.com

 

I

Un bebe americano nacio en 1899 cerca de Chicago.

el Imperio Español era llevado al rastro en Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Los Estados Unidos de America

Los Estados Unidos de Whitman, de Lincoln, de Poe,

daban sus primeros pasos como potencia mundial.

 

Los Estados Unidos de Hemingway y el Jazz.

Los filosofos empezaban a sospechar que el mundo era absurdo,

pero los artistas ya buscaban la verdad en los sueños,

y en un par de decadas estarian rotos los atomos de la fe.

 

Ernest, tu tenias doce años y en Mexico quisimos inventar la democracia.

Todavia seguimos inventandola.

Mandamos a Porfirio a Francia

para despues matarnos a gusto entre nosotros por diez años.

Lo sabes bien, te lo debio contar John Reed,

quiza te lo conto tan bien que quisiste ser como el.

Tenias la fuerza, la punteria,

la inteligencia y la cultura,

la resistencia y la habilidad de sobrevivir,

eras de buena crianza y estabas listo para el peligro.

 

 

II 

Y llego el peligro en explosiones

en disparos y bayonetas.

Llego en peligros recien estrenados

de ametralladoras, aviones y tanques,

producto de las mejores y mas logicas ciencias

para que mas de 600 mil hombres se mataran en Verdun

por un centimetro de tierra de nadie.

A ti Ernest, peligro y amor te llegaron de la mano de Agnes vendando tus heridas.

Aca en mi pais, ella hubiera sido tu Adelita,

y en Rusia, tu compañera bolchevique.

 

Las coronas de los reyes rodaban por la Tierra,

ante el avance de la era moderna;

y la unica forma de estar al tanto de los acontecimientos era el periodismo,

asi la Historia se volvio tiempo presente;

y surgieron los corresponsales de guerra,

pegados a los talones de los monstruos de la Muerte,

para enviar el Destino escrito a la hora del desayuno en los hogares de America.

 

 

 

III

Fuiste a España para presenciar otra Fiesta de la Muerte.

La terrible obertura,

el terrible prologo

que fue la Guerra Civil Española.

Fuiste a conocer a Saint Exupery, a Dos Passos, a Martha;

a ver la agonia de Pio Baroja y su generacion del 27;

a ver el mayor heroismo junto a la peor barbarie.

 

Alli la Legion Condor Alemana

ensayo la ultima moda de la Guerra,

en Guernica,

devastando sistematicamente la poblacion civil.

En Madrid escuchaste el aullido de las sirenas de los stukas en picada,

viste caer los edificios como castillos de naipes,

derrumbarse los retratos de Lenin y Stalin en las fachadas,

y una niebla de polvo con olor a trinititolueno,

surgir entre gigantescos amasijos de hierros, escombros y cuerpos despedazados.

La ciudad era un laberinto de ruinas, barricadas y montones de caballos muertos.

En el Museo del Prado protegian las piezas con sacos de tierra.

Alla en Segovia, siglos de historia quedaron sepultados bajo las paredes del Alcazar.

Y en la campiña, las tierras de cultivo se volvian trincheras para cosechar muertos.

Templos y monasterios eran utilizados como fortificaciones.

En Teruel los hombres dormian juntos, acurrucados en las trincheras para evitar congelarse durante el sueño.

 

 

Viste la intervencion de rusos comunistas, de nazis alemanes, fascistas italianos, mercenarios africanos y las brigadas internacionales, empeñados en ayudar a los españoles a matarse pueblo por pueblo, calle por calle y hermano contra hermano.

Empeñados en usar a España como campo de entrenamiento para lo que vendria despues.

Y despues vino otra guerra mundial, aun peor que la primera.

 

 

IV

Al caer las monarquías y con una Europa desgastada,

las colonias se volvieron tierra de nadie.

Sangrientas rebeliones abundaron en el planeta,

Conforme socialismo y capitalismo

Acomodaban las piezas

Para un helado ajedrez de misiles amenazantes.

 

Ernest, mientras tanto

fuiste de safari a una Kenia de machetazos,

los Mau Mau se cazaban entre ellos,

y tu cobrabas antílopes y leopardos

o te estrellabas en avion.

 

Luego mudaste tu residencia

A la Cuba que perdió España cuando naciste,

A esa Cuba de Martí

Que ahora era el burdel de Estados Unidos

Regenteado por Batista.

Compraste Finca Vigía,

pescaste en Cojimar,

Jineteaste en los hoteles de La Habana,

Apadrinaste un equipo de béisbol infantil

Para que tu hijo pudiera jugar.

Tus rifles sirvieron para el asalto al Cuartel Moncada.

Recibiste el Nobel y el Pulitzer.

 

 

 

V

¿Qué más podías ganar?

¿Qué más podías cazar?

¿A dónde ir ahora?

Tu verdadera obra de arte no fueron tus libros,

Sino tu voluntad;

Que ya era demasiada para tu cuerpo,

Para tus lesiones y enfermedades,

Para tus hemorroides y tu depresión.

 

Al romper la tarde

Tu padre estaba en el ruedo

Con su pistola vieja.

 

En la faena de los olvidos,

Los perdigones de tu escopeta

Fueron demasiados toros para tu cabeza.

 

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