Socioanálisis

noviembre 7, 2008

http://www.unirevista.unisinos.br/_pdf/UNIrev_Vizer.PDF

Resumen

En este trabajo se presentan categorías para la construcción de un modelo teórico de análisis, articulado a una metodología empírica de investigación diagnóstica y para la intervención en comunidades y organizaciones. Los procesos sociales “objetivos”, los conflictos y los problemas son abordados con una metodología participativa, apoyadas con técnicas comunicacionales. Se aplican estrategias y dispositivos discursivos y simbólicos, en comunidades y organizaciones sociales (ONG´s, asociaciones vecinales, movimientos sociales, etc.). Estas son contextualizadas desde diversas perspectivas teóricas: como movimientos sociales, como la emergencia de expresiones de la sociedad civil, como Tercer Sector, etc. Tomamos en consideración también hipótesis y conceptos correspondientes a una visión relativamente crítica sobre la teoría del 

capital social, así como una propuesta teórica a desarrollar sobre procesos de acomodación, asimilación y transformación ecológica de las comunidades a las condiciones materiales, sociales y cultural-simbólicas de la vida social. Esta propuesta de construcción teórica se presenta bajo la noción de  “cultivo social“.

(…) 

“En la vida cotidiana, los individuos pueden actuar espontáneamente en tanto actores sociales, generando relaciones intersubjetivas. Estas a su vez se “construyen comunicativamente” a partir de tres funciones: a)la

http://74.125.95.104/search?q=cache:cdlhASfNgCAJ:www.ucm.es/BUCM/revistas/cps/11308001/articulos/POSO0707130141A.PDF+que+es+un+socioanalisis%3F&hl=es&ct=clnk&cd=3&gl=mx

autorreferenciación, -o sea la re-presentación de sí mismo ante el Otro-; b) la interreferenciación –la mutua actividad de representación entre los actores, la inter-acción mutua-; y por último, c) la actividad de referenciación, -aquello de lo que los actores hablan, lo otro.”

 (…)

6 comentarios to “Socioanálisis”

  1. akurion Says:

    (…)
    “En principio se pueden proponer seis dominios o topologías sociales:
    1) Un dominio o eje de las prácticas y las acciones instrumentales, entendidas como técnicas asociadas a la producción y la transformación de los recursos necesarios para el funcionamiento de un “sistema u organización”;
    2) un eje de organización política y normativa, una dimensión asociada al ejercicio del poder, la propiedad, el control, y las jerarquías internas, en términos de desigualdad (por ej. la relación clásica entre Estado y sociedad)
    3) un eje valorativo, asociado estrechamente a normas asociativas, a las estructuras y los procesos simbólicos y paradigmáticos de organización y legitimación, o bien de crítica de
    un sistema de convivencia (en tanto modelo social). Corresponde al mundo de las prácticas sociales, pero – a diferencia del punto anterior- se asocia fundamentalmente a una visión particular de la igualdad o las diferencias entre los hombres, y no tanto a la desigualdad estructural, como en la dimensión anterior.
    4) La dimensión espacial-temporal. La vida social construida como “realidad material y simbólica” en el entrecruzamiento –tanto estructural como histórico- de múltiples procesos temporales que “reproducen y estructuran” diferentes espacios sociales. Paradigmas institucionalizados sobre las representaciones sociales que tiene una comunidad sobre la “realidad”, como conjuntos de elementos y relaciones sociales y simbólicas, que son capaces de dar permanentemente cierto “sentido espacial al pasado” y una proyección hacia un “futuro” (con lo cual el “presente” se manifiesta como una sucesión de acontecimientos, como una forma de construcción inquietantemente “imaginaria”).
    5) Una dimensión de vínculos de asociación afectiva, donde los seres humanos transforman a los objetos y a otros seres humanos en objetos del deseo (para usar un término psicoanalítico).
    6) por último, una dimensión imaginaria y mítica, donde las narraciones, las ceremonias y los rituales, articulan y certifican la coherencia –o al menos cierta congruencia- entre el mundo “objetivo” y las percepciones subjetivas. Esta era la función que la sociología clásicamente atribuyó a las ideologías.”
    (…)

  2. akurion Says:

    seis dominios o topologías sociales:
    1) Un dominio o eje de las prácticas y las acciones instrumentales;
    2) un eje de organización política y normativa;
    3) un eje valorativo;
    4) La dimensión espacial-temporal;
    5) Una dimensión de vínculos de asociación afectiva;
    6) una dimensión imaginaria y mítica.

  3. akurion Says:

    algunos ejes asi me son necesarios cuando hago una novela.

  4. akurion Says:

    En principio se pueden mencionar seis dimensiones o ejes:

    1) Un eje de las prácticas y las acciones instrumentales, entendidas como técnicas asociadas a la producción y la transformación de los recursos necesarios para el funcionamiento de un sistema, una comunidad u organización social para el logro de sus objetivos. Debemos considerar las condiciones del medio, los
    recursos y la posesión y el acceso a medios de producción, de circulación y de consumo. Obviamente, la estructura productiva, los procesos económicos y el trabajo pasan a un primer plano de análisis.

    2) Un eje de organización política, o dimensión formal, asociada a las estructuras y el ejercicio del poder instituído, de la toma de decisiones, el control de los recursos, las jerarquías y la autoridad –tanto internas como externas a una organización-. Corresponde a aspectos paradigmáticos de organización y legitimación
    de un “sistema”, una estructura de dominio social, que puede ser tanto local, como regional o bien nacional (por ej. la existencia y vigencia de legislación específica). Cabría pensar en proposiciones e hipótesis en términos de un eje de análisis “vertical” sobre estructuras y prácticas institucionalizadas de igualdad desigualdad; concepciones y prácticas democráticas versus autoritarias. (por ej. la relación clásica entre Estado y sociedad, e instituciones como el Derecho, la división de los poderes, los mecanismos y organismos de control y procesos de legitimación, etc.).

    3) Un eje valorativo, asociado estrechamente a las prácticas y normas cotidianas y sus procesos
    comunicativos y simbólicos. Corresponde al mundo de las prácticas sociales (instituyentes), pero –a
    diferencia del punto anterior- se asocia fundamentalmente a una visión más informal, espontánea y particular de ejercicio de la ciudadanía y del derecho (público y privado). Se centra el análisis y la interpretación en un sentido más “horizontal” de las relaciones sociales, en términos de igualdad, y de
    derechos a la diferencia: entre individuos, grupos y sectores sociales, en las diferencias de género, y culturales. Se diferencia con el eje anterior, al “oponerse” en forma radical a las prácticas cotidianas de las relaciones verticales de desigualdad estructural (vistas mas bien desde las dos perspectivas de los puntos anteriores, que están asociadas a la idea de posesión y acceso a recursos: económicos, de fuerza, de poder
    de decisión, etc.). Por este motivo, este nivel de análisis es especialmente rico en el trabajo sobre movimientos sociales, de derechos humanos, de minorías, de género, etc. En esta línea, se puede tomar en consideración los trabajos de Holloway, y las concepciones alternativas del zapatismo, así como las críticas a la concepción clásica del poder hegemónico y el rol del Estado por sobre la sociedad.

    4) La dimensión espacial-temporal. La vida social concebida como “realidad material y simbólica” en el entrecruzamiento –tanto estructural como histórico- de múltiples procesos temporales que “reproducen y estructuran” diferentes espacios y territorios sociales, tanto públicos como privados. Paradigmas institucionalizados sobre la distribución y el uso del tiempo y el espacio en los diferentes “contextos sociales”
    de la vida cotidiana. Los procesos de apropiación del espacio natural, transformados en espacios y tiempos “humanizados”, y culturizados como conjuntos de elementos y relaciones sociales y simbólicas, (los que son capaces de dar permanentemente cierto “sentido espacial al pasado” y una proyección hacia un futuro, con
    lo que el presente se manifiesta como una secuencia tanto real como imaginaria, una expresión localizada dentro de un proceso histórico continuo). La construcción social de los espacios y los tiempos puede a su vez
    analizarse en tres dimensiones diferentes: físico-material, simbólico-comunicacional, y por último en una dimensión imaginaria. Podemos recurrir a la noción de cultivo como una construcción topológica de espacios regulados por tiempos y actividades específicas, en las dimensiones anteriormente mencionadas (o sea; espacios y tiempos físicos, simbólicos e imaginarios). Podemos poner el ejemplo de los urbanistas,
    arquitectos, artistas, sociólogos, antropólogos, etc.

    5) Una dimensión de vínculos de asociación interpersonal y afectiva, un “cultivo” –un “nosotros” intersubjetivo, y transubjetivo- donde los seres humanos pueden transformar y proyectar en los objetos y sobre otros seres humanos, una identificación como objetos del deseo (para usar un término psicoanalítico).
    Es fundamental el análisis tanto de las formas instituídas como de las instituyentes en la generación y mantenimiento de vínculos, de lazos sociales y de parentesco; teñidos por el sentimiento, las redes de protección y contención social, etc. Podemos hablar de una construcción social e imaginaria de una identidad y una identificación vivida e individual. Una experiencia subjetiva de “comunión”, de una apropiacón del Otro al mismo tiempo que uno se siente apropiado por un Otro colectivo que lo trasciende (ceremonias, rituales, acciones sociales colectivas, etc.). Es interesante observar la gran similitud que tiene con la experiencia del amor como fusión con el otro.

    6) Por último, una dimensión cultural e imaginaria y mítica, donde las narraciones, las ceremonias y los rituales, articulan una identidad social (de modo similar al descripto en el punto anterior), y certifican la coherencia –o al menos cierta congruencia-, entre el mundo “objetivo” y las percepciones subjetivas.
    Originalmente, ésta era la función “reproductiva” que la sociología clásica atribuyó a las ideologías (distorsionando como negativa a la riqueza plural y fructífera de las manifestaciones de la cultura popular).
    Podemos considerar a la cultura como una ecología simbólica e imaginaria, en la que individuos, grupos y colectividades, “habitan” simbólica e imaginariamente. Cada una acomodando y asimilando los “artefactos” de la cultura como recursos para construir sus “nidos” y cultivarlos como una especie de habitat simbólico: el barrio, el club deportivo, la pertenencia a un pueblo, o una nación, etc.


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