La primera maestra

marzo 15, 2008

Nos queda poco tiempo.

Las lunas se estrellan contra el cielo cada noche.

Las estaciones del año son los telones sucesivos de este teatro.

La tristeza de Dios es una lágrima del tamaño del mar.

El universo nos espera y no estoy listo.

Todavia deseo lo desconocido.

Todavia deseo el sueño de la libertad.

Ese sueño que cabalga sobre la inocencia.

Vuelve a mi, primera maestra.

Con tu pizarra en blanco, tu libro nuevo,

tu bello uniforme feo.

Vuelve inocencia.

Enséñame a balbucear

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